El Amor no tiene gobierno

El Amor no tiene gobierno

“El Amor no tiene gobierno” traza dos espacios representativos de la ciudad donde los gestos del amor se suceden con ciertas licencias. Una vista aérea del Parque del Amor y sus cercanías es intervenida por puntos rojos señalando a los amorosos a modo de infografía. Una fotografía nocturna donde los blancos y los negros se invierten a modo de negativo y radiografía, descubre las posiciones particulares donde se sitúan los autos que acceden y utilizan el Estacionamiento de la Playa Las Sombrillas como un hotel al paso. Una tercera pieza de 49 Besos se dispone en el espacio como puente conector entre los dos espacios públicos en mención.

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De cierta forma, el Parque del Amor representa una ruptura inversa en el espacio público; es decir, el espacio público se hace doblemente público (o se permite el privado dentro de él), otorga mayores licencias al usuario, promoviendo los gestos amorosos dentro de este espacio convenientemente delimitado y así revelando el monitoreo del espacio público externo a éste. Es curioso cómo la conducta de las parejas, amigos y amantes cambia dentro y fuera del parque; en el parque se miran a los ojos, se besan, se cogen de las manos –entre otras cosas-, se reconcilian, se declaran el amor –o el deseo, y se piden más, nunca menos. Fuera del parque se piden discreción.

La teatral escultura de Delfín y los mosaicos henchidos de frases de poetas, rinden un tributo al vínculo amatorio y le imprimen al parque un respetado carácter romántico. En el Estacionamiento Playa las Sombrillas, sucede todo lo contrario; este grande pampón, vacío y descuidado, arrastra un prejuicio y un carácter negativo, prohibido, e indebido. Se suele suponer que en este espacio público sólo hay sexo rápido, barato, prohibido y sin amor… ¿Por qué lo oculto suele implicar lo indebido? No existe ningún cartel o señalización ya que oficialmente esta actividad es ilegal, pero su funcionamiento y el negocio de los cuidadores y vendedores de condones y cervezas no se ha suspendido desde hace más de treinta años. Lo curioso es que los municipios y todos lo sepamos, que existe, es tácito, y a diferencia del Parque del Amor, es que sí habita un espacio físico privado, el auto, y todo sucede dentro de él, sin espectáculo ni indiscreción a la vista como en el parque que se ventila y promulga.

Ahora, ¿quién puede decir cómo es el beso de los que se aman y de los que no se aman, cómo es el beso de un amante, cómo es el beso entre dos extraños, cómo es el beso de aquel que besa?