Adrián

Adrián

Adrián (13) fue diagnosticado de autismo severo cuando cumplió tres años. Antes de eso, fue un niño como cualquier otro, hablaba lo que a su edad le correspondía, pero el destino lo trasladó a otra realidad. De repente dejó de hablar y decidió desconectarse del mundo exterior. Adrián no habla, camina con dificultad, y no mira directamente a los ojos; tampoco le gusta relacionarse con nadie. Su universo es otro, su idioma también. Adrián tiene una fascinación por ver correr el agua, se emociona y baila ante la estática del televisor, lo hechizan las partículas más pequeñas como las pelusas o el polvo en el suelo, y mirar a través de la ventana del auto lo conduce a un trance gozoso. Adrián vive dentro de sí, como si el mundo exterior casi no le importara, construyendo su propio planeta donde se mira, se oye y se toca de una manera que sólo a él le pertenece.

 

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Adrian (13) was diagnosed with severe autism when he turned three years old. Before that, he was a child like any other, he spoke what corresponded to his age, but destiny took him to another reality. Suddenly he quit talking and decided to disconnect from the world. Adrian does not speak, walks with difficulty, and does not look directly into the eyes; he doesn’t like to interact with anyone either. His universe is other, his language too. Adrian has a fascination to see the water running, he dances and gets excited by the static of the television, he is enchanted by picking up the smallest particles of dust from the floor, and looking through the window of the car leads him to a joyful daze. Adrián lives within himself, as if the outside world hardly cared, building his own planet where one sees, listens and touches in a way that belongs to him alone.